¿Actores privados con poder cuasiestatal? Reflexiones sobre la participación del CELE en el Instituto Max Planck
El CELE participó de la Platform Regulation Conference organizada por el Instituto Max Planck. En este espacio se debatió el rol de las plataformas en línea como actores privados con poder cuasi-estatal y el impacto de los nuevos marcos regulatorios sobre los derechos humanos.
Durante los días 21 y 22 de mayo de 2026, se llevó adelante en la ciudad de Freiburg im Breisgau, Alemania, la conferencia internacional “Online Platforms: Private Actors with State-like Power?” El encuentro fue organizado por el Departamento de Derecho Público del Instituto Max Planck para el Estudio del Crimen, la Seguridad y el Derecho, bajo la dirección de Ralf Poscher, y coordinado por los investigadores Marc Bovermann, Daniel Buchmann y María Diory F. Rabajante. El evento reunió a un destacado grupo de académicos, reguladores y profesionales globales con el propósito de analizar de manera crítica la transformación de las empresas tecnológicas en autoridades de facto sobre el discurso público y la vida digital.
Entre la soberanía corporativa y los marcos legales
Las discusiones de la conferencia giraron en torno a la naturaleza jurídica del poder de las plataformas y los límites de las herramientas normativas vigentes. Se debatió intensamente sobre el concepto de “soberanía corporativa” que las grandes empresas tecnológicas ejercen a través de sus regímenes de inmunidad tradicionales, y cómo algunas normativas actuales intentan introducir obligaciones de distinto tipo para relativizar esos regímenes y morigerar el poder ejercido por actores privados. Las respuestas brindadas por los participantes en sus intervenciones fueron desde el la ámbito del derecho romano y derecho privado, derecho constitucional, internacional público, de la competencia, económico, de la integración, entre otros.
A lo largo de los diferentes paneles, se problematizó la tendencia global a importar o adaptar modelos regulatorios —como la Ley de Servicios Digitales de la Unión Europea (DSA)— a realidades jurídicas y políticas disímiles, tales como las de India o Indonesia. Los participantes examinaron los riesgos de que estos marcos, lejos de limitar el poder privado, terminen por burocratizar la verdad, promover un “fetichismo procedimental” y erosionar derechos sustantivos bajo el pretexto de un orden constitucional digital. También se discutió sobre la importancia del marco brindado por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos tanto para el accionar estatal como para el accionar privado y sobre las obligaciones, o no, que de este se derivan.
La presentación del CELE: ¿Qué podemos esperar de las funciones públicas delegadas?
En el marco del Panel 1, titulado “Conceptualising Platform Power”, Matías González Mama, por el CELE, presentó los avances de su más reciente documento de trabajo: “What We Can and Cannot Expect from the Exercise of Public Functions by Private Platforms: Lessons from Content Moderation”, elaborado en coautoría junto a Nicolás Zara, Ramiro Álvarez Ugarte y Agustina Del Campo.
La presentación abordó la transición histórica desde una etapa de autorregulación y compromisos voluntarios en derechos humanos hacia el escenario actual de “gobernanza tercerizada”. Bajo este paradigma, los Estados imponen “deberes de debida diligencia” o “deberes de cuidado” a las corporaciones para mitigar riesgos sistémicos. La investigación advierte que esta delegación genera un serio problema: permite a las autoridades estatales lograr de manera indirecta intervenciones sobre el discurso que no podrían realizar directamente debido a las restricciones constitucionales y de derechos humanos sobre la protección de la libertad de expresión.
Asimismo, la ponencia analizó críticamente la transposición del clásico test tripartito (legalidad, legitimidad, necesidad y proporcionalidad) al ámbito de la moderación automatizada y privada. Se argumentó que las corporaciones carecen de la legitimidad democrática y de la arquitectura institucional interna, como la separación de poderes, necesarias para aplicar estos estándares de manera justa, lo que desnaturaliza la esencia misma de las garantías fundamentales de los usuarios.
Observaciones finales y la perspectiva desde el Sur Global
Al igual que hemos advertido en el pasado en otros debates sobre la DSA europea, durante la conferencia en Freiburg insistimos en la importancia de que los derechos humanos estén en el centro de la discusión, así como de no perder de vista que el Estado es un factor de riesgo para estos que debe ser tenido en cuenta a la hora de regular el discurso en línea. Señalamos que ciertas obligaciones regulatorias generan incentivos negativos que transforman la moderación de contenidos en una herramienta que puede instrumentalizarse para acallar discursos disidentes o incómodos.
Durante el encuentro, junto a otros participantes, insistimos en que el denominado “efecto Bruselas” ya no es una mera hipótesis, sino un proceso en marcha que expande obligaciones regulatorias de la Unión Europea hacia otras latitudes. Frente a esta realidad, resulta indispensable que la academia y la sociedad civil del Sur Global participen activamente de estos foros internacionales. Comprender la sofisticación conceptual y los fallos de diseño de estas normativas es vital para evitar trasplantes legales acríticos que debiliten, en lugar de fortalecer, las garantías democráticas y de derechos humanos en nuestras regiones.
Desde el CELE, agradecemos profundamente al Max Planck Institute por organizar esta conferencia y generar un entorno intelectualmente estimulante, así como a todos los participantes y keynote speakers por los comentarios recibidos y los debates mantenidos que fueron a la vez desafiantes y enriquecedores.